La vieja guardia del tenis todavía resiste

La última década perfila un circuito masculino cada vez más veterano mientras los jóvenes, liderados por el alemán Zverev, empiezan a emitir señales de un relevo generacional que se está haciendo esperar

Al ritmo de tres mastodontes (Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic) y un cuarto elemento (Andy Murray) al que se le debe todo el mérito de haber conseguido colarse de vez en cuando en el baile reservado, el tenis masculino observa el futuro inmediato sin cerrar todavía la puerta a un pasado cercano. Mientras se demandan nuevos aires y los jóvenes se asoman con relativa timidez, los viejos rockeros siguen al frente y los éxitos del circuito peinan canas.

El relevo no llega, sigue resistiéndose: gobiernan los de siempre, pero siendo ya mayores. A mayor edad, mayor dominancia. Sin embargo, el 2018 deja algunos brotes verdes de perfil adolescente, indicios de que la transición no debería producirse demasiado lejos. El interrogante, pues, sigue en el aire: ¿Será esta la hora del cambio, la temporada que suponga un punto de inflexión definitivo?

La efervescencia de 2008. Entonces, el número de títulos elevados por los jóvenes que iban asentándose (de 22-25) y los adultos (26-30) no era excesivamente superior al de una nueva hornada que comenzó a despuntar con fuerza. Hubo 16 ganadores menores de 21 años, con el protagonismo creciente de Djokovic (este ya lanzado, ganando Australia, Indian Wells, Roma y el Masters), Murray (5 trofeos) o Del Potro (4). Para los más veteranos, mientras, no había prácticamente opción; de hecho, solo Fabrice Santoro (35) arañó un premio. La media de los ganadores de los Grand Slams era de 23 años, por los 32,75 de la actualidad.

2013: tenis para adultos. La curva comenzó a invertirse y se fueron adueñando del circuito los jugadores ya hechos. El histórico señala 35 ganadores de entre 26 y 30 años, por los 20 y 17 de 2017 y 2018, respectivamente. Los adultos fueron ganando terreno a la vez que los más veteranos también se crearon un espacio propio (17 ganadores) y los nuevos valores apenas encontraban hueco: el australiano Bernard Tomic (21), en Sídney, fue el único novel que se llevó algo a la boca. En el terreno de los grandes, la media de edad de los campeones se incrementó en tres años (26).

El presente treintañero. El nombre propio de 2018 ha sido el de Djokovic, quien a sus 31 años ha sido capaz de revertir una situación muy peliaguda, encaramarse otra vez al número uno y ganar dos grandes: Wimbledon y el US Open. Los otros dos pedazos del Grand Slam también quedaron en manos de colosos: Federer (Australia) y Nadal (Roland Garros). En la misma línea que el año anterior, los tenistas más veteranos de la ATP (+31) acapararon una porción significativa de los trofeos (28 de 68: un 41,17%) y se dividieron el botín de los marcos más importantes, con alguna excepción en escenarios de segunda magnitud. Además de los clásicos, se hicieron con algún certamen Gilles Simon (33), Richard Gasquet (32), Kevin Anderson (32), Gael Monfils (32), Pablo Andújar (32), Fabio Fognini (31) o Mischa Zverev (31).

Del Potro, Isner y Khachanov irrumpen en los 1000. Sin la huella de Federer esta vez, aunque sí con la Nadal (2) y Djokovic (2), los Masters dieron paso a tres nuevos ganadores, manteniendo una tendencia idéntica a la de 2017: Juan Martín del Potro (Indian Wells), John Isner (Miami) y Karen Khachanov (París-Bercy). Los tres continuaron la senda abierta un año atrás por Grigor Dimitrov, Jack Sock y Alexander Zverev. La media de edad de los vencedores asciende tres décimas (de 29 a 29,3), muy por encima de los números de hace un lustro (26,55) y 10 años antes (22,22).

Un top-10 con arrugas. 2018 pasará a la historia como el año de mayor media de edad (29,9) entre los 10 primeros clasificados del ranking. Solo Nishikori, Thiem y Zverev escapan a la treintena. El tope anterior lo fijaba 2015 (29,6) y en este sentido la dinámica ha cambiado, ya que aumentó sensiblemente el promedio de 2016 (28,2) y 2017 (27,5). Nada que ver, en cualquier caso, con lo que sucedía a finales del siglo previo, con medias muy inferiores a las actuales. Por ejemplo: los 23,1 del top-10 de 1993.

El impulso de los jóvenes. Pese a la superioridad de los veteranos, el 2018 concedió definitivamente el empujón a una hornada de jugadores que han ido macerando hasta adquirir mayor protagonismo. Justo por encima de la Next Gen (la generación de -21) vienen progresando de forma paulatina jóvenes como Khachanov (3 trofeos), Daniil Medvedev (3) y el consolidado Dominic Thiem (2), a los que se unen Borna Coric, Kyle Edmund y el indescifrable Nick Kyrgios. Entre esa franja, el último curso presenta seis ganadores más que en 2017 (16-10), lo que invita a pensar en un salto de este grupo.

Zverev, la nueva bandera. Si en 2107 dio sus dos primeros zarpazos (Roma y Canadá), el alemán volvió a subrayar su nivel con otro golpe certero en Madrid y sobre todo con el triunfo en la Copa de Maestros. A sus 21 años tutea a los más fuertes, figura cómodamente en el top-5 y, trazando el paralelismo, contabiliza a su edad más títulos (10) que Federer (6) y Murray (8), solo uno menos que Djokovic (11) y estando solo lejos de Nadal (23). El de Hamburgo es la nueva bandera, el símbolo mercadotécnico y el reclamo del presente. Cuatro de los siete títulos logrados en 2018 por los -21 llevan su sello. A sus costados, el griego Stefanos Tsitsipas (20) y el canadiense Denis Shapovalov (19) irrumpen como alternativas sugerentes.

El trono, al compás de los tiempos. De 2004 a la actualidad, la soberanía de Federer, Nadal y Djokovic sobre el número uno del ranking ha sido casi absoluta. El mallorquín selló el curso en lo más alto tanto en 2008, como en 2013 y el año pasado, con 22, 27 y 31 años respectivamente. Este año el líder es Nole, también con 31. Solo Andy Murray, en 2016, consiguió arrebatarles el mando cuando el escocés vivía su pico de gloria y tenía 29 años. La evolución del número uno, entonces, ha estado igualmente determinada por la jerarquía de los tres tótems y Murray.

Dos polos: de Estrella Burgos a Nishikori. Repasando la nómina de ganadores de la última década se establece un doble cabo, el que fijan el dominicano Víctor Estrella Burgos y Roger Federer, y el japonés Kei Nishikori. Los dos primeros son los vencedores más longevos (37) de un torneo, mientras que el nipón se adjudicó el premio de Delray Beach con tan solo 18 años. De un extremo a otro, dos mundos: de Tommy Haas (35), Gilles Müller, Ivo Karlovic o Philippe Kohlschreiber (34) a Frances Tiafoe, Tsitsipas, Andrey Rublev, Del Potro o Marin Cilic (20).

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