La bici fue Internet

En ‘La bici lo es todo’, el británico Robert Penn invita al lector a acompañarlo en la construcción de la bicicleta de sus sueños

Los últimos años del siglo XIX fueron testigos de grandes e importantes cambios para la Humanidad. Aparecieron los derechos de los trabajadores y las pensiones de jubilación. Nació el cine. Arrancaron las primeras conexiones telefónicas. Aquella etapa coincidió con la democratización del uso de la bicicleta. En Estados Unidos, en 1890, había unas 150.000 bicicletas. El precio equivalía a la mitad del salario anual de un peón de fábrica. En 1895 el precio se había reducido considerablemente y cada año había un millón de nuevos ciclistas.

La bicicleta cambió las reglas sociales. La clase trabajadora adquirió una movilidad que no tenía. Con ella, pudieron abandonar las viviendas abarrotadas, expandirse al extrarradio y transformar el urbanismo de las ciudades. Incluso cambió la geografía de los apellidos: apellidos ligados a una determinada zona comenzaban a aparecer en lugares alejados. “Se puede resistir una invasión de ejércitos, más no una idea cuya hora ha llegado”, decía Víctor Hugo. La bicicleta —como el teléfono, como Internet— supuso una innovación de tal calado que se ganó un lugar entre los mejores inventos de nuestra especie.

En La bici lo es todo (Capitán Swing), el británico Robert Penn invita al lector a acompañarlo en la construcción de la bicicleta de sus sueños. Irá escogiendo los elementos —el cuadro, el sillín, las ruedas…— y trazando un mapa global de artesanos que trabajan con pasión, dedicación y que dejan un poco de su alma en cada producto que fabrican. También es la historia de los elementos que componen el velocípedo. Y con ella, la de tantos millones de personas que cada día se montan en la bici para ir al trabajo, para hacer deporte o dar un paseo.

“Si alguna vez habéis experimentado un momento de éxtasis o libertad sobre una bici, si alguna vez os habéis refugiado de la tristeza al ritmo de dos ruedas girando o habéis sentido el resurgir de la esperanza pedaleando hasta lo alto de una colina (…) si alguna vez os habéis preguntado al lanzaros en bicicleta colina abajo cayendo como un pájaro si el mundo se ha detenido…”. Penn, nacido en 1967, ha montado en bicicleta casi todos los días de su vida. Se percibe en cada palabra —o pedalada— que escribe.

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