España vuelve a ganar competitividad en precios con Europa

El Puerto de Barcelona –

La depreciación del crudo hunde la inflación, que lleva tres meses bajo el nivel de la Eurozona

Junto al despertar de los salarios, el bolsillo cuenta con un inesperado aliado en la caída de la inflación. El Índice de Precios al Consumo (IPC) descendió en enero al 1%, su nivel más bajo en doce meses, encadenando ya un trimestre por debajo del nivel de la Eurozona, que en el mismo mes registró un 1,4% según el avance publicado por Eurostat. Ello significa que después de la subida del petróleo que se produjo a finales de 2016 y que llevó el IPC al 3%, España parece volver a ganar competitividad de precios con la Eurozona, en lo que supone un inesperado impulso para las exportaciones.

¿Por qué tener una inflación menor que nuestros competidores es beneficioso para la economía? Un bajo nivel de precios indica que los costes crecen menos que en otros países, por lo que las empresas ganan margen frente a sus competidoras extranjeras y sus productos ganan atractivo vía precios. España exporta a la Eurozona más de la mitad de lo que vende al exterior.Al no poder depreciar la moneda por ser común, la devaluación vía costes es la única posible para ganar competitividad.

La depreciación del petróleo un 25% desde finales del año pasado se esconde tras este fenómeno, ya que España importa el 99% del crudo que consume y es más dependiente que la mayor parte de Europa. Con la anterior depreciación del petróleo, España estuvo 39 meses entre 2013 y 2017 con una inflación menor a la de la Eurozona. Para 2019, Funcas augura que el IPC bajará al 1,1% y BBVA, un 1,3%. El Banco de España recoge que los mayores sueldos empujarán la inflación al 1,6%. Como fuere, casi todas las casas de análisis creen que la inflación en 2019 será menor que en 2018.

Esto impulsa a las exportaciones para 2019 en un momento delicado: el año pasado la demanda exterior fue negativa por primera vez desde 2014. Pese a que las ventas al exterior acabaron 2018 con un nuevo récord, el aumento de las importaciones y el encarecimiento del crudo en la mayor parte del año, elevaron el déficit comercial hasta noviembre un 35% a los 30.593 millones. También ayuda al superávit exterior, ante la previsible desaceleración del turismo por la recuperación de competidores como Túnez, Turquía o Egipto. El superávit exterior incluyendo servicios, bajó un 67% hasta noviembre a 5.500 millones, unas cuatro décimas de PIB frente al 1,6% de 2017.

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