El padre de Julen: “Aparté como pude las piedras y escuché llorar a mi hijo”

El progenitor relata la forma en la que el menor cayó al pozo y pide que no se abandone la búsqueda

El padre del pequeño Julen, el niño de dos años que el pasado domingo cayó en un pozo en una finca familiar a las afueras de Totalán (Málaga), ha querido aclarar las circunstancias en las que ocurrió el accidente, que vio con sus propios ojos. “Aparté como pude las piedras (…) Escuché llorar a mi hijo”, ha relatado José Roselló en una entrevista publicada en Sur. “Mi hijo está aquí, que nadie lo ponga en duda. Ojalá fuese imposible que esté en el pozo, como he oído. Ojalá fuese yo el que estuviera enterrado ahí abajo y que él estuviera aquí arriba, con su madre”, añade. 

“Hay una certeza, una evidencia científica de que el menor está allí”, ha informado este miércoles la subdelegada del Gobierno en Málaga, María Gámez. Las complicadas tareas para sacar al niño de dos años del agujero se están acelerando. Los equipos de rescate están excavando dos túneles, uno en el lateral de la montaña y otro paralelo al del niño, para “conectar” en menos de 48 horas con el pozo.

“Estoy viendo un poco de luz”, ha contado Roselló este miércoles a los periodistas que siguen el operativo en el municipio malagueño. “Que esto no decaiga hasta que podamos sacar a mi hijo con vida de ahí”, ha pedido el joven, que destaca que la espera le está resultando “eterna”. “Parece que llevamos meses aquí”, ha dicho, mientras ha hecho especial mención al equipo de psicólogos del 112 y el trabajo realizado por el operativo de rescate, tanto Bomberos y Guardia Civil como las diferentes empresas privadas. “Solo he dicho que les han faltado medios, pero agradezco mucho su trabajo. Solo espero que no paremos hasta sacar a mi niño de donde está”, ha concluido Roselló, que ha estado acompañado por Juan José Cortés, padre de Mari Luz Cortés.

Según el relato que el padre aportó al diario local, se encontraba junto a Victoria, su pareja, y el niño pasando un día de campo con su prima y el novio, propietario de la finca, que ese día pretendían inaugurar. José, de hecho, estaba preparando una paella para celebrarlo, almuerzo al que también tenían planeado sumarse otros familiares y amigos. Él se encargaba del arroz y mientras estaba echando leña a la hoguera, su mujer telefoneó a la empresa donde trabaja (una hamburguesería de La Cala) para avisar de que no acudiría esa jornada. “Ella estaba con Julen y me pidió que yo le echara un ojo mientras llamaba. El crío estaba a cuatro o cinco metros. Yo fui a coger un par de troncos y el niño echó a correr”, afirma. “Mi prima, que estaba más cerca, salió tras él y empezó a gritar ‘¡El niño, el niño!’ temiendo que se tropezara”, asegura.

Ambos vieron entonces cómo el menor se precipitaba al pozo de prospección, que el propietario de la finca había encargado realizar hace menos de un mes para buscar agua —sin éxito— en la parcela. “Ella está destrozada. Vio cómo Julen caía de pie por el agujero, con los brazos hacia arriba. Yo llegué justo después. Aparté como pude las piedras y metí el brazo hasta el hombro, apoyando la cabeza contra el suelo para tratar de alcanzarlo. No sabía la profundidad del pozo y creía que él estaba más cerca. Yo escuché llorar a mi hijo. Solo pude decirle: ‘Estáte tranquilo, papá está aquí y el hermanito [Óliver, fallecido en primavera de 2017 por una muerte súbita] nos va a ayudar’”.

“Vimos perfectamente cómo se caía por el agujero. Ella mejor que yo, porque estaba más cerca”, subraya José, que añade: “No se pueden insinuar esas cosas, es muy duro. Soy el primero que, cuando ocurre un crimen o algo feo, lo repudio. Lo llego hasta a entender, pero cuando vean su error… Yo solo quiero a mi niño conmigo, ojalá lo tenga muy pronto. Y cuando lo tenga, se van a dar cuenta. No se debería especular con nada, pero con esto menos todavía”.

Momentos más tarde de la caída, una pareja de senderistas acudió tras escuchar los gritos y los ayudaron a avisar a los servicios de emergencias. Desde entonces, están “muertos en vida”, afirma José, que recuerda que ya sufrieron mucho por la pérdida de otro hijo hace menos de dos años. “Yo tenía mi corazón roto en mil pedazos y ahora lo está en tres mil, porque dentro de un día o dos me puedo quedar sin él”.

Respecto al pozo en el que cayó el niño, José asegura que ni siquiera sabía de su existencia. Y destaca que nunca ha estado sellado, solo tapado con unas rocas, aunque la pareja de su prima avisó para que tuvieran cuidado: “Nadie quitó las piedras, pero se ve que no estaban bien puestas. Julen se coló entre ellas”.

Por último, el padre —que lleva desde el domingo sin dormir y que pasa las noches junto a Victoria en un coche— ha querido agradecer al operativo de rescate su intenso trabajo, pero también ha criticado la falta de medios. “No puede ser que el primer camión de bomberos que llegó no llevara ni cámara y tuvieran que meter un móvil. Se lo he dicho al delegado y se lo diré al presidente del Gobierno: no necesito tuits ni mensajes en redes, necesito medios. Sé que es un caso complicadísimo, y que están teniendo que trabajar sin recursos, inventando y fabricando herramientas. Ojalá nadie más tenga que pasar por esto…”, concluye José.

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