China ya diseña el patrón para conquistar el mercado mundial de la moda

Asiáticos realizan compras en el centro de Madrid –

El país asiático lanzará marcas textiles locales que competirán por precio en Occidente, según un estudio de EAE Business School

El calendario indica que es febrero de 2030, nos encontramos paseando por el centro de una ciudad europea y en sus calles hay una o varias tiendas de «Chinatex», la marca estrella de la multinacional de moda procedente del gigante asiático. El escenario descrito al principio de este texto es ficticio, pero podría declinar en real en un futuro no muy lejano, según se desprende del informe «El sector textil en 2018» de EAE Business School, donde se pronostica que China se encamina hacia la creación de marcas locales que «competirán con precios bajos en Occidente y a través de distribuidores compatriotas». Este proceso del gigante asiático comenzó en el siglo pasado con la producción masiva de tejidos baratos, que años más tarde evolucionó en acuerdos con grandes marcas occidentales que buscaban rebajar los costes de producción. Tal y como augura el estudio de EAE, China prepara el camino para crear sus propias marcas locales en aras de controlar toda la cadena de producción, incluidos el proceso de diseño y la creación de tendencias. A esto se unen su papel ascendente como consumidor y el crecimiento de su clase media, dos factores que le aseguran un poderoso mercado en el que vender sus productos en periodos de prueba. Además, aún a más largo plazo, el gigante asiático podría ir más allá y apostar por la «creación de marcas de lujo propias con distribución local en Occidente».

«El éxito de las marcas orientales, y sobre todo de China, está a punto de estallar. Ya ha ocurrido en telecomunicaciones, pensemos en Huawei, y el sector textil no va a ser menos», aclara Eduardo Irastorza, profesor del citado informe. «Todavía no podemos hablar de ninguna gran marca de moda china, pero acabarán saliendo de los talleres en los que hoy trabaja para Armani, Valentino, Inditex o H&M, entre otras. Europa ya no produce ropa en sus fábricas y los chinos están aprendiendo de su ‘know how’ en este negocio», explica Irastorza.

Aunque ya hay marcas propias de moda de origen chino implantadas en España, todavía no pueden plantar cara a gigantes textiles como Inditex, Mango o Primark. La irrupción de estas grandes multinacionales no tendrá lugar de la noche a la mañana. El director del Master Internacional en Marketing de Moda y Lujo del ESIC, Rafael Pérez Arroyo, no descarta una aparición que se producirá «poco a poco». «Estas empresas podrían competir a nivel de precios, pero la industria de moda europea tiene un ‘know how’ y una creatividad enormes», indica. «Habrá que ver qué ocurre en el futuro, por el momento no lo veo tan claro», puntualiza.

«El éxito de las marcas orientales, y sobre todo de China, está a punto de estallar. Ya ha ocurrido en telecomunicaciones, pensemos en Huawei, y el sector textil no va a ser menos»

De momento, China ya tiene mucho ganado: es el principal país de origen de las importaciones de moda en España con un volumen total de más de 6.200 millones de euros en 2017, según datos de CESCE. El país que ejerce como fábrica del mundo va también camino de la automatización, un factor que podría resultar en precios aún más competitivos y en una cadena de producción más rápida. Esto es lo que pronostica el director del Retail Institute de España y Latinoamérica, Laureano Turienzo. «Hoy la inteligencia artificial nos permite predecir tendencias de estilo y consumo. Se están automatizando las fábricas y vemos como se llenan de robots que cosen y cortan tejidos. La tecnología nos permitirá gestionar muchos datos», predice Turienzo.

El director del Retail Intitute de España también habla de un refinamiento en la producción y en los gustos del consumidor chino. «China ha empezado a renunciar a su imagen de barato. Vemos como cada vez más sacan al mercado productos tecnológicos de gran calidad. Y cada vez más vemos caras y celebridades chinas en sus anuncios cuando antes todo era occidental. Incluso muchas marcas occidentales están lanzando marcas locales para incorporar la estética y las tradiciones chinas», aclara.

La plataforma online Alibabá también podría jugar un papel clave en este negocio, aunque de momento no ha creado enseñas propias. «Las patentes que estamos viendo de Amazon por ejemplo, sobre el sector de la moda, son absolutamente disruptivas, y predicen que seguirá siendo el mayor distribuidor en la moda en Occidente. Lo mismo pasará con Alibaba, pero la gran diferencia es que Amazon está creando sus marcas propias de moda y Alibaba no», puntualiza Turienzo.

Caída en España

Mientras, en el sector textil español se batalla con otros problemas más actuales y centrados en un deterioro del negocio por los descuentos constantes y la caída de la facturación. El presidente de Acotex, Eduardo Zamácola, no cree que la competencia china sea hoy en día una amenaza para la estabilidad del sector y alude a otros asuntos de mayor urgencia «El año pasado se cerró en España con una caída del 2,2% en ingresos, estos malos resultados tuvieron que ver con la climatología, pero también con que el sector necesita una reestructuración. No se pueden vender bañadores en febrero, las colecciones de moda se tienen que adaptar a las preferencias del consumidor», explica el presidente de la patronal textil.

El profesor Pérez Arroyo coincide con el portavoz de la patronal en que en España hace falta «una política de suministro más rápida» en el lanzamiento de colecciones para que estas no queden supeditadas a las cuatro estaciones. Además, y debido al empuje del comercio online, «la tienda física tendrá que evolucionar hacia otras formas más nuevas» en las que se tengan en cuenta la experiencia del cliente. «El sector textil no está en crisis, sino en un momento de transformación por el cambio de comportamiento del consumidor español», sentencia.

El reto de la sostenibilidad y del reciclaje de ropa

En el informe de EAE se concluye que otro de los retos a los que se enfrenta el sector textil es la huella ambiental que la producción textil y sus residuos dejan en el planeta. «Los coste de producción de ropa son tan baratos, que en algunos países del tercer mundo ya se han dado cuenta de que la ropa de segunda mano no sale más barata que la nueva», advierte el profesor de EAE Business School Eduardo Irastorza. A este problema se une la dificultad para reciclar ciertos tejidos elaborados a partir de una mezcla de elementos naturales y químicos. «La solución pasa por una legislación internacional más exigente respecto al tipo de tejidos que la industria textil debería emplear y al establecimiento de otras dinámicas de reciclaje», advierte.

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